La seda

La seda es una fibra continua, fina y lustrosa. Durante siglos se ha considerado la reina de las fibras. En tiempos pasados hubo períodos en los cuales la seda, debido a su rareza, se consideraba un artículo de lujo muy cotizado y prácticamente desconocido.

La cría del gusano de seda fue un gran negocio exclusivo de la China, dice la leyenda que la emperatriz Shi descubrió la manera de devanar un capullo de seda encontrado bajo una morera del jardín de su palacio, hacia el año 2640 a.de c. y fue un secreto durante más de tres mil años, hasta que unos mojes nestorianos por orden de Teodora emperatriz de Vienza (norte de Italia) poniendo en riesgo sus vidas consiguieron sacar de la China junto con los conocimientos que habían adquirido, huevos del gusano de seda escondidos en el hueco de sus bastones.

En la Edad media el arte de la sericultura se expandió por Europa, sin embargo es en el Extremo Oriente donde tiene más desarrollo.

El proceso de la seda se inicia cuando la mariposa pone de 300 a 600 huevos en el curso de siete días. Los gusanos que nacen han de comer grandes cantidades de morera para convertirse en adultos en unos 32 días.

La hilatura de seda consiste en devanar el hilo del capullo de una manera parecida a como se hacía con una madeja, sumergiendo en agua  a 90º, después se cepilla para poder encontrar el cabo exterior del hilo y en un recipiente con agua a unos 40/50º se juntan los cabos de ocho capullos.

La longitud normal de un hilo es de 600 a 1200 metros, aunque en algunos casos puede alcanzar los 4000 metros.

La seda es un filamento continuo natural (la única fibra que la Naturaleza proporciona ya hilada), es una fibra sólida y de diámetro regular.

Por ser una fibra tan cara, se aprovecha al máximo su rendimiento. Para ello, una vez hilado el filamento, los desperdicios (capullos en los que el gusano ya ha salido, restos de filamento del devanado, …) se tratan para volver a hilarlos y los últimos restos no aprovechables para el hilado, todavía se utilizan para buatas y otros rellenos.

 La seda se hace habitualmente como fibra de lujo. Tiene una combinación única de propiedades que no posee ninguna otra fibra: tacto seco, brillo natural, buena absorción de la humedad, buenas cualidades de caída, alta resistencia.

La seda es superior a otras fibras naturales, su resistencia es comparable a los hilos de poliéster aunque esta resistencia disminuye ligeramente cuando está húmeda, posee gran elasticidad llegando a alargarse de un 20 a 25% antes de romperse. Arrugando con la mano un trozo de seda volverá a su forma original. En contacto con la piel produce una sensación de calor desde el primer momento; la caída es mejor que la de cualquier otra fibra; resiste los ácidos pero no lo alcalinos fuertes: el cloro la daña, se blanquea con agua oxigenada.

La seda es un tejido natural muy duradero siempre que se cuide adecuadamente.
Lavado: Las sedas ya pintadas pueden lavarse a mano, en agua fría o tibia, sin frotar, con detergentes neutros (o champú para el pelo). Es conveniente no permitir que se ensucien demasiado para poder limpiarlas con un lavado ligero. No deben dejarse en remojo. Pueden limpiarse en seco con precaución.
Si se meten en la lavadora, se deben poner dentro de una funda (por ejemplo de una almohada) para que no se enganchen, a una temperatura de unos 30oC, en un programa delicado. Por supuesto, nunca debe usarse lejía.

Secado: Para secar la seda no se debe escurrir, ni retorcer, ni usar secadora. Un buen método para secarla es escurrirla entre dos toallas, dejándola secar al aire horizontalmente.
Planchado: La seda se plancha mejor estando aún ligeramente húmeda. Debe plancharse a temperatura media (entre 100 y 160oC), sin presionar demasiado y durante tiempo no muy prolongado. Almacenaje: La seda debe guardarse enrollada en lugar de doblada para que las fibras no sufran en el pliegue y así no se lleguen a romper. De igual forma, al usar pañuelos de seda, hay que evitar apretar demasiado los nudos.
Si la seda va a estar guardada durante mucho tiempo, debe protegerse de la luz y los insectos. Se puede guardar enrollada en un tubo entre de papel de seda blanco en un sitio seco y fresco, evitando usar bolsas de plástico ya que le impiden respirar.

Para coser la seda no se necesitan utensilios ni herramientas específicas. Si es necesario que las tijeras estén bien afiladas.

Agujas y alfileres: para coser a máquina sedas ligeras se recomiendan de 60/70. Para sedas gruesas se puede utilizar agujas de 70/90. Para coser a mano es mejor utilizar las más finas. Nunca utilizar con punta de bola, ya que no traspasaría el tejido y haría tirones. Cuida siempre que las agujas no estén despuntadas, pues podrían estropear el tejido.

Hilos: Los hilos más afines con la seda son los de seda, rayón y viscosa, especialmente con las sedas más ligeras. También trabajan muy bien con algodón 100%. El algodón es más débil que la seda, por ello, bajo estrés, se romperá antes el hilo que el tejido de seda. Los tejidos de seda más gruesos también aceptan mezclas algodón/poliéster.

La seda es un tejido de calada, es decir, se realiza en un telar y se obtiene mediante el cruzamiento y enlace de dos series de hilos textiles, una longitudinal a éste (urdimbre) y otra transversal a éste (trama).
Los tejidos de seda, siendo de calada, están definidos por una serie de ligamentos, que es la forma en que la urdimbre y la trama se entrecruzan en cada pasada de la lanzadera del telar. Estos ligamentos definen el patrón del dibujo que harán los hilos del tejido. Así, los diferentes tipos de sedas están determinados por la forma en que están tejidos e hilados (el torcer más o menos los hilos determina algunas de sus características: una torsión ligera proporciona telas de superficie suave; los hilos muy torcidos producen tejidos de superficie dura, resistentes a la abrasión y menos propensos a ensuciarse y arrugarse; los tejidos hechos con hilos muy torcidos encogen más).

 Los tipos de seda más habituales (es decir, los nombres comunes que se le suelen dar a los tejidos que más habitualmente se pueden encontrar fabricados con fibras de seda) son los siguientes:

Dentro de los tafetanes:

Pongé, Pongée, Pongis o Habotai: En el telar casero (pen-shi) chino, de aquí su nombre, se hacía una tela de seda de mediana calidad (en Europa llamada seda pongée, que se importaba también hilada para tejer en Francia, Italia, etc.). En Europa, el Pongée es un tafetán de seda: un tejido blanco, ligero y un poco brillante, de trama simple y peso variable, textura lisa, tupido. Asequible y suave, el vapor y el lavado en seco mejoran su brillo y tacto. Es el más común para pintar, y tiene una buena relación calidad-precio.

Bourrette, seda rústica o borras de seda: Tipo de seda de mayor gramaje, resistente, granulosa, basta y sin brillo. Se puede pintar una vez desengomada y blanqueada. Se usa para indumentaria o batiks africanos.

Chantung, Shantung o Seda cruda: Tejido de seda del gusano tasar, con ligamento tafetán, que toma su nombre de la provincia china de donde es originario.

Crespón: Del latín crispus, ensortijado, rizado. Es un tejido de seda cuya urdimbre está más retorcida que la trama, lo que le confiere un característico aspecto estriado. Su superficie es arrugada y mate, y conviene lavar antes una muestra por si encoge o se arruga. Existen diferentes tipos: Crespón marroquí, crepe georgette, crespón de china.

Crepe India, seda salvaje o Dupion: Seda natural del gusano tasar, brillante, de color crudo, textura basta y rígida con hilos irregulares que dificultan el tinte. Se usa para cortinas, mantillas y vestidos de ceremonia.

Crepe satén: Es una variedad del ligamento crespón con doble cara, una de satén brillante (urdimbre) y la otra (trama) crespada. Tiene una gran caída.

Organza: Tipo de seda con ligamento tafetán, ligera y con trama abierta. Tiene poca caída y mucho apresto debido a que su filamento conserva la sericina.

Derivados del tafetán:

Faya: Del flamenco falie. Tejido de origen flamenco, de seda negra y tinte en madeja, formando acanalado por trama.

Muaré o Moaré: Del francés moire. Tejido que da la impresión de llevar marcas de agua, efecto que se obtiene al someterlo a presión por medio de cilindros grabados con el dibujo que se quiere obtener.

Dentro de la sarga:

Twill: Tejido de sarga, seda muy suave, de trama muy tupida, muy resistente.

Dentro del satén o raso:

Satén, Satin, Raso: Del francés satin, italiano satino, y éstos del bajo latín seta, seda, serica, pelo de seda. El satén se teje en seda, de tacto grueso y suave, su aspecto es de un brillo comparable sólo a algunos terciopelos.

Gasa: De Gaza, ciudad de Siria. Transparencia muy ligera, sutil, fina y de gran suavidad, caracterizada por la poca densidad de los hilos de urdimbre y trama. No se debe escurrir y se plancha a baja temperatura, cuando esté casi seca.

Terciopelo: Tejido tupido, de pelo corto y muy denso en sólo una de sus caras. Generalmente liso, también puede formar dibujos cuando el bucle no está cortado. Tradicionalmente era de seda, pero en el siglo XX también se hace con acetato y rayón.

Jacquard: Las telas están tejidas formando dibujos. Debe su nombre al fabricante francés Joseph Marie Jacquard, que a principios del siglo XIX inventó un telar con el que se pueden realizar tejidos de dibujos sumamente elaborados con gran facilidad, que pueden ser incluso de distintos colores. Se usó para brocados y damascos.

En algunas ocasiones puede encontrarse un número unido al tipo de seda. Este número se corresponde con un nivel de gramaje (peso en relación a la superficie) del tejido, siendo más alto cuanto más grueso es éste.

Tanta variedad de tejidos en seda nos ofrece un abanico muy amplio de trabajo. Cada una de ellas tiene unas características que la hacen más adecuadas para unos trabajos que otros. Sin embargo, se pueden utilizar aprestos y entretelas que faciliten su uso en diferentes técnicas.

Si se cose a mano, en general se puede prescindir de aprestos y entretelas, ya que se domina bien con las manos. Sin embargo, puede interesar dar un poco de cuerpo a la tela para que no se “mueva” tanto. En estos casos suele ser suficiente planchar con un poco de almidón en spray (Toke).

Hay otros aprestos que se aplican en baño: almidón de arroz, maíz o patata, “prestomil”, …. Se recomienda su uso cuando hay que aprestar telas muy grandes, pero probar siempre antes en un trozo pequeño. Para probar un apresto, lo mejor es ser prudente y no abusar del mismo. Siempre es preferible tener que dar dos baños o pasadas a que quede demasiado aprestado, pues hay algunos que cuestan de eliminar.

Para coser a máquina, especialmente si se trabaja con piezas muy pequeñas se puede aprestar con almidón en spray. Pero para conseguir una estabilidad parecida a la del algodón, se puede planchar entretela adhesiva de muy poco gramaje en el reverso de la seda.

Como guía orientativa  se puede consultar el cuadro de trabajo de seda y materiales, De todas formas, es muy recomendable la experimentación ya que a veces los matices de trabajo son tan sutiles que es mejor descubrir personalmente de qué forma trabajamos mejor.

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